1979. La ruleta de la vida acabó con el maestro de crupiers

 Don Leandro Croupier

Serio, honrado, amable y cabal». Así debía ser un crupier y así era Leandro Dendariarena, maestro de crupiers donostiarras, que falleció en accidente un día como hoy.

Seguimos entre ruletas. Si ayer recordábamos en esta misma sección las repetidas peticiones del Ayuntamiento donostiarra de que se despenalizase el juego.

Lo que no ocurriría hasta marzo de 1977, hoy evocamos a uno de los protagonistas del sector en nuestra ciudad.

La figura del crupier siempre ha sido peculiar. La discreción, la seriedad y la profesionalidad son sus virtudes. Un día como hoy, el 17 de mayo de 1979, fallecía uno de los pocos crupiers conocidos en la historia de San Sebastián.

«Ayer falleció a causa de un accidente don Leandro Dendariarena -informó DV al día siguiente-. El señor Dendariarena sufrió un atropello a las dos de la tarde, frente al hotel de Londres, cuando salía de su trabajo en la dirección del Casino. Una camioneta le arrolló causándole lesiones gravísimas, falleciendo a consecuencia de las mismas en un centro hospitalario de la capital donostiarra».

El fallecido había ocupado un lugar señalado en la historia de los casinos donostiarras. De joven fue croupier en el Gran Casino Kursaal, hasta la prohibición del juego y su cierre en 1924. Cuando mucho después, el 10 de junio de 1978, la ruleta volvió a girar en el Nuevo Casino del Kursaal ubicado en el hotel de Londres, se recurrió a él como referente que tendiese un puente entre los viejos y los nuevos tiempos.

A don Leandro se encomendó la formación de los nuevos profesionales y a él se concedió el honor de accionar por primera vez la ruleta, en un homenaje que en el momento de la inauguración se extendió a sus compañeros Ezequiel González, Martín Asensio y Pío Salaverría.

Leandro Dendariarena había sido croupier y maestro de croupiers. Como señalaban sus amigos en un remitido que apareció en DV días después, «acababa don Leandro de impartir sus clases en la Escuela de Croupiers. Al fin, es lo que más quería, su oficio. Casi el 99 por 100 de los profesionales de mesa del Casino se han formado con él (...)».

Los amigos de este donostiarra, que además de croupier fue comerciante, socio de Aixepe y estuvo vinculado a la coral Santa Cecilia, escribieron de Dendariarena: «El decía -¿qué duro es emplear el pasado!- para definir las cualidades de un croupier: 'Ha de ser serio, honrado, amable y cabal: un caballero'. Y Don Leandro estaba expresando sus propias cualidades (...). Adiós a Leandro Dendariarena, un hombre bueno, un maestro y un amigo.

Fuente: DiarioVasco.com