La Asociación Alavesa de Jugadores en Rehabilitación ha atendido en el último año más de 1.100 consultas de personas con adicción al juego o de sus familiares. El perfil del ludópata alavés se corresponde con el de un varón de unos 40 años -sólo un tercio del total tiene menos de 30- que en un 81% de los casos trabaja. La psicóloga Ana Herrezuelo destaca una cuarta característica: el 62% es soltero y ocho de cada diez son adictos sólo a las máquinas tragaperras, frente a un 14% que lo son a varios juegos.
¿Quién pide ayuda ante un caso de ludopatía? Según el informe elaborado por Asajer, la iniciativa la toma el propio enfermo en un 41% de los casos al sentirse incapaz de superar en solitario un problema que más de la mitad de las veces arrastra desde unos cinco años.
¿La afición incontrolada por el juego va acompañada de otras adicciones? La respuesta es afirmativa en lo que a tabaco se refiere (77% de los casos). El consumo abusivo de alcohol, en cambio, afecta a una cuarta parte y hay un 12% que tiene problemas de dependencia de drogas como la cocaína y el éxtasis.
Aunque una vez más el informe de Asajer señala que la prevalencia del trastorno de la ludopatía es mucho menor en la mujer -un tercio del total de afectados-, los expertos cuestionan este dato.
«Doble vida»
Herrezuelo sostiene que se detectan menos casos porque «la mujer acude mucho menos a los especialistas». Para incidir en esta cuestión pone un ejemplo muy gráfico: «Suele ser muy normal cuando un hombre va al médico que su esposa le acompañe. Cuando es ella la que acude a una consulta, casi siempre lo hace sola. Con la ludopatía pasa algo similar». La psicóloga añade que la mujer que sufre este problema pasa en muchas ocasiones más desapercibida porque lleva «una doble vida y consigue tapar el problema».
La ludopatía femenina esconde casi siempre un historial de fustraciones por las cargas familiares bastante dramático, de forma que el juego se convierte en una válvula de escape para unas personas que llegan, incluso «a descuidar su aspecto físico» y a tener que recurrir a la prostitución cuando, en vez de pedir ayuda, hay que reponer el dinero que se ha ido.
¿Quién pide ayuda ante un caso de ludopatía? Según el informe elaborado por Asajer, la iniciativa la toma el propio enfermo en un 41% de los casos al sentirse incapaz de superar en solitario un problema que más de la mitad de las veces arrastra desde unos cinco años.
¿La afición incontrolada por el juego va acompañada de otras adicciones? La respuesta es afirmativa en lo que a tabaco se refiere (77% de los casos). El consumo abusivo de alcohol, en cambio, afecta a una cuarta parte y hay un 12% que tiene problemas de dependencia de drogas como la cocaína y el éxtasis.
Aunque una vez más el informe de Asajer señala que la prevalencia del trastorno de la ludopatía es mucho menor en la mujer -un tercio del total de afectados-, los expertos cuestionan este dato.
«Doble vida»
Herrezuelo sostiene que se detectan menos casos porque «la mujer acude mucho menos a los especialistas». Para incidir en esta cuestión pone un ejemplo muy gráfico: «Suele ser muy normal cuando un hombre va al médico que su esposa le acompañe. Cuando es ella la que acude a una consulta, casi siempre lo hace sola. Con la ludopatía pasa algo similar». La psicóloga añade que la mujer que sufre este problema pasa en muchas ocasiones más desapercibida porque lleva «una doble vida y consigue tapar el problema».
La ludopatía femenina esconde casi siempre un historial de fustraciones por las cargas familiares bastante dramático, de forma que el juego se convierte en una válvula de escape para unas personas que llegan, incluso «a descuidar su aspecto físico» y a tener que recurrir a la prostitución cuando, en vez de pedir ayuda, hay que reponer el dinero que se ha ido.