Gracias a sus dotes de actor consumado derrota a sus rivales
LAS VEGAS, Nevada (AP).— Tremendo actor resultó ser Jamie Gold, quien ganó 12 millones de dólares al coronarse campeón de la Serie Mundial de Póquer, tras engañar con sus acciones y sus actitudes a cuanto rival se le cruzó en el tapete.
Gold no dependió en gran medida de la buena fortuna, sino que sacó el máximo provecho de sus cartas y de su habilidad para desorientar al contrincante. En numerosas ocasiones sus rivales se retiraron, pese a tener mejores cartas, y en otras los hizo apostar fuerte con bazas más débiles.
En la final, liquidó el pleito induciendo a Paul Wasicka a jugarse el todo por el todo con un par de dieces, para sorprenderlo luego con un par de reinas.
“Sabía que tenía algo, pero no mucho. Cuando se jugó, sabía que tenía posibilidades de ganar”, comentó Gold. “Aposté todo y comencé a actuar. Lo convencí de que aceptase la apuesta con una mano más débil”.
Wasicka dijo que se daba cuenta cuando Gold mentía, pero que de todos modos cayó en la trampa.
“A lo largo de toda la jornada tuve la sensación de que sabía exactamente lo que él hacía. Cuando mentía, yo me daba cuenta”, afirmó el perdedor. “Pero no es fácil jugar contra gente como él. Uno tiene que seguir su instinto. Eso hice y me equivoqué”.
Wasicka ganó poco más de seis millones de dólares con su se-gundo lugar.
Los 12 jugadores que llegaron a la fase final se llevaron un mínimo de 1.5 millones de dólares por cabeza. En el torneo participaron 8,773 jugadores.
Gold también eliminó al sueco Erik Friberg cuando éste se la jugó con un par de sotas, pero se topó sorpresivamente con un par de reinas. Friberg tuvo que irse a casa con “apenas” 1.97 millones de dólares.
“Me siento decepcionado”, comentó el nórdico, quien es el tercer sueco en llegar a la final del torneo en los últimos tres años.
LAS VEGAS, Nevada (AP).— Tremendo actor resultó ser Jamie Gold, quien ganó 12 millones de dólares al coronarse campeón de la Serie Mundial de Póquer, tras engañar con sus acciones y sus actitudes a cuanto rival se le cruzó en el tapete.
Gold no dependió en gran medida de la buena fortuna, sino que sacó el máximo provecho de sus cartas y de su habilidad para desorientar al contrincante. En numerosas ocasiones sus rivales se retiraron, pese a tener mejores cartas, y en otras los hizo apostar fuerte con bazas más débiles.
En la final, liquidó el pleito induciendo a Paul Wasicka a jugarse el todo por el todo con un par de dieces, para sorprenderlo luego con un par de reinas.
“Sabía que tenía algo, pero no mucho. Cuando se jugó, sabía que tenía posibilidades de ganar”, comentó Gold. “Aposté todo y comencé a actuar. Lo convencí de que aceptase la apuesta con una mano más débil”.
Wasicka dijo que se daba cuenta cuando Gold mentía, pero que de todos modos cayó en la trampa.
“A lo largo de toda la jornada tuve la sensación de que sabía exactamente lo que él hacía. Cuando mentía, yo me daba cuenta”, afirmó el perdedor. “Pero no es fácil jugar contra gente como él. Uno tiene que seguir su instinto. Eso hice y me equivoqué”.
Wasicka ganó poco más de seis millones de dólares con su se-gundo lugar.
Los 12 jugadores que llegaron a la fase final se llevaron un mínimo de 1.5 millones de dólares por cabeza. En el torneo participaron 8,773 jugadores.
Gold también eliminó al sueco Erik Friberg cuando éste se la jugó con un par de sotas, pero se topó sorpresivamente con un par de reinas. Friberg tuvo que irse a casa con “apenas” 1.97 millones de dólares.
“Me siento decepcionado”, comentó el nórdico, quien es el tercer sueco en llegar a la final del torneo en los últimos tres años.