Archivo de septiembre de 2009
¡Quiero re póker!
Leo Fernández tiene un as en la manga. Cuando todo parece perdido, el capitán del equipo argentino (“el Maradona del póker”, se le dirá) conduce a los albicelestes a la final con Brasil: pero, en obvia analogía con el fútbol, paliza en 90 minutos. Ganamos, perdemos, ¿siempre perdemos?

Dominik Nitsche
Silencio en la sala. En el Hotel Panamericano de Bariloche, seis mesas reciben a los cuarenta y ocho jugadores, bien dispuestos en el ambiente alfombrado, abstemio e insonorizado que respeta la regla principal de todo casino: sin relojes ni ventanas. Es la final de la primera Copa América organizada por el sitio pokerstars.com y, ahí donde cada uno de los ocho equipos se vista con los colores de su Selección y use capuchas o anteojos negros para que no lo puedan semblantear, el jugador profesional se asumirá más como atleta vocacional que como timbero viejo (“es un deporte más mental que físico”, se insistirá). Ni el putañero adicto al whisky ni el ludópata perdido en cualquier casino de Las Vegas: el perfil del nuevo pókerstar es el de un joven universitario matemático, como aquel de la película 21 Blackjack, que encuentra en las cartas una escalera al cielo. Después de quemarse las pestañas con números y algoritmos, una posibilidad de llegar al filón.




